No hay poción mágica

Aún recuerdo aquella tarde de junio cuando salí por última vez de la facultad de Traducción e Interpretación de la UAB. Me acompañaban varios compañeros de clase del Máster de TAV, y una de nuestras queridas profesoras. Recorrimos el pasillo dejando a nuestras espaldas las clases vacías y las puertas cerradas. Solo algunos estudiantes permanecían en el aula de ordenadores. Quizá estuvieran estudiando o revisando el correo o publicando alguna entrada en algún blog😉

En la mesa contigua al aula había varios volúmenes de la revista de traducción Quaderns. Los ojeamos un poco y vimos que se trataban de publicaciones del año 2006. Estaban escritos por profesionales del mundo traductoril, en diferentes idiomas. Era una buena fuente de información, y decidí a llevármelos y leerlos todos en cuanto llegara a casa.

Desde esa tarde han pasado ya más de dos años. Recuerdo que leí algunos artículos de la revista pero mi cabeza no llegaba a procesar gran parte de lo que mis ojos veían. Deduzco que por aquél entonces mis ansias de empezar con algún encargo de traducción me lo impidieron. Cualquier alumno que finaliza las clases desea dejar un tiempo los libros, pegarse alguna juerga, irse de vacaciones en verano, y en septiembre ya veremos.

Bien, pues estamos a marzo de 2012, y con algunas traducciones ya hechas, entregadas y publicadas, me topo con uno de los Quaderns. Decido colocarlos en la estantería y empezar a leerlos más tarde, pero finalmente cojo el primero (signo de que empiezo a conocerme mejor), repaso los artículos de la contraportada y empiezo a leer “El impacto psicológico y emocional en los intérpretes y traductores de los servicios públicos. Un factor a tener en cuenta” de Carmen Valero-Garcés.

Me sorprendió enormemente el contenido del artículo. Como traductor en la sombra, desde los pupitres nos hemos quejado y hemos debatido durante horas si el traductor es invisible, y reivindicamos la injusticia de que no aparezcan nuestros nombres en las traducciones, pero hay otros temas de vital importancia que desconocemos (o que desconocía). Los traductores e intérpretes en los servicios públicos se enfrentan frecuentemente a situaciones que les puede provocar un fuerte impacto emocional y psicológico. No es difícil imaginárselo. Trabajar con personas inmigrantes, enfermas, que han sufrido maltrato, entre otras calamidades, no es nada fácil. No es fácil trabajar, entender, comunicar ni empatizar con ellos, no porque no se quiera, sino porque es duro. El artículo también menciona que en muchas ocasiones, debido a la procedencia y la cultura, la persona establece una relación emocional intensa con el T&I, ya que éste es el que conoce su idioma, su país, pertenece a su etnia o tiene ciertas características compartidas. En general hay conocimiento de esta situación pero a la vez están poco concienciados y hay falta de formación tanto por parte del empleador como del empleado a la hora de lidiar con estos problemas.

He querido compartir esta lectura para difundirlo entre los traductores e intérpretes. Hay que poner nuestro granito de arena para empezar a ser visibles (no hay poción mágica).

De mayor… astronauta

Aunque me especialicé en Interpretación en la carrera, los latidos rápidos del corazón, la boca seca, y sufrir la misma presión que un astronauta cuando atraviesa la capa de la atmósfera son motivos por los cuales intento eludir este tipo de trabajos. Muy a mi pesar, la interpretación está mucho mejor pagada que la traducción, así que de vez en cuando me armo de valor y me tomo una tila la noche anterior (para conciliar el sueño) y otra por la mañana para calmar los nervios antes de llegar al destino final.

La mayoría de las veces no es tan malo como lo pienso, y el mal trago se hace mucho más llevadero cuando conozco a las dos partes y veo lo amables que son. Pero ese pánico previo no me lo quita nadie. No me quiero ni imaginar lo que es una interpretación real en cabina, me conformo con las interpretaciones consecutivas o las de enlace. Esta vez se trataba de una reunión con comida de negocios. En muchas ocasiones parecía ser más una mediadora y/o relaciones públicas que intérprete. No sé si es solamente sensación mía, o por la cultura de una de las partes, pero al ser el único puente lingüístico de todo el grupo de personas, me sentía obligada a mantener el hilo de la conversación y evitar los silencios incómodos. Puede que esta labor no sea intrínsecamente mía pero dada las circunstancias lo más conveniente es tener una comida agradable. Imaginaros comer con gente desconocida y además no poder hablar con ellos. Es cierto también que cuando llegan los postres el ambiente es más distendido, ¡y no digamos ya en los chupitos!

Siempre se ha dicho que la segunda etapa del aprendizaje se hace trabajando. Te da la oportunidad de conocer gente de todas las partes del mundo, ver su forma de pensar, de relacionarse, sus inquietudes, sus miedos, sus confidencias (siempre cuentan algún secreto y te piden que no lo traduzcas). Mis dos clientes era chinos y españoles, y cuando la cultura de las dos partes son tan diferentes se hace latente lo distintos que son las personas de ambos países. También es una manera de conocerme a mí misma, las dos culturas tan distintas con las que convivo diariamente, y mis puntos débiles, aquellos en las que tengo que mejorar. Es tan enriquecedor que puede que abandone mis sueños de astronauta y me haga intérprete de mayor.

La primera entrada

Bienvenidos a este blog sobre traducción profesional, idiomas, libros, arte, creatividad… en fin, todo lo relacionado con las palabras. Espero publicar a menudo y no desvirtualizar el propósito de este blog.

Me surgió la idea (como si este fuera el primer blog sobre traducción) después de saturar la bandeja de entrada de correos que me enviaban blogs, foros, redes sociales, etc. a las que estoy suscrita, y de hacer caso omiso de ellos, y de cansarme, y de decidir de una vez por todas hacer limpieza y clasificar mejor mis correos. Sin darme cuenta, me aficioné a las entradas de los blogs sobre traducción y acabé redactando estas palabras.

El propósito simplemente es plasmar en un rinconcito de Internet toda la información que mis neuronas van procesando diariamente. Durante los primeros meses de vida de los Blogs, me pareció aquello un tanto curioso, cómo las personas pasaban de escribir diarios a publicar sus pensamientos en la Red y compartirlos con a-saber-cuántas-personas conocidas y desconocidas, y sin importar el qué pensarán, como quien abre los ojos por las mañanas y deja que le ocurran las mil y una cosas que le deparará el nuevo día.

Sin más preámbulos, aquí me lanzo a la aventura.